23-F

Suenan ya muy lejanos los disparos de los Guardias Civiles en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Parecen de otra época. Está tan lejos 1981 que corremos el riesgo de olvidar que un día, estuvimos a punto de equivocar el camino.

No estoy seguro de que nos haya ido estupendamente desde esa fecha, gracias a la resolución que todos conocemos, pero estoy seguro de que nos ha ido mucho mejor que si aquel «golpe de estado» hubiese funcionado.

Ahora los problemas son otros y, desgraciadamente, mucho más complejos. Entonces había que decidir entre un proceso hacia un democracia estilo europeo o retroceder a una dictadura militar como la que habíamos tenido durante casi 40 años. Elegimos bien en aquel momento.

Otra cosas son las decisiones que, en nombre nuestro, han ido tomando los políticos desde entonces y que han configurado un sistema político, con un gran déficit democrático.

¿Dónde está la separación de los tres poderes? ¿Dónde está la democracia en los partidos? ¿Dónde está el control de los que manejan el dinero de todos? ¿Dónde está la justicia igual para todos? ¿Dónde está la solidaridad entre las regiones de España? En resumen, ¿dónde vas España?

Cuando vemos Ucrania y las disputas por el poder a base de tiros y muerte, cuando vemos a nuestra hermana Venezuela luchando por derrocar a un populista iletrado al frente de un estado que está reduciendo a sus ciudadanos a la pobreza, a otra Cuba, podemos alegrarnos de no sufrir las mismas penas en nuestro país pero, ¿de verdad estamos tan lejos de la situación de esos países?

La pobreza ronda a la gran mayoría de las familias españolas. Las diferencias entre clases se acrecientan. La clase media desaparece bajo una política fiscal irreconocible para un gobierno de derechas, un Estado «chupóptero» y agigantado y una «casta» política preocupada de sus prerrogativas y de su futuro personal más que del futuro de todos los ciudadanos.

Y no sólo en el estado central. Las administraciones locales, aquellas más cercanas a los ciudadanos «de a pie», no muestran, salvo contadas excepciones, otro interés que el suyo propio, el de sus acólitos y el de aquellos que viven del dinero de los impuestos cobrados a todos los demás. Bien cerca tenemos la muestra en esta Alcalá de Henares en la que vivo.

Sí, el 23-F nos unió en una decisión de democracia y, sí, suena muy lejana, como el eco de una historia cerrada. El día en el que pudimos ir al abismo, decidimos no caer. Aquel día la situación fue muy clara, nítida y comprensible para la gran mayoría. Aquel día dijimos así no y nos volvimos a reinventar.

Aquel día de hace 33 años queda tan lejos que… ¿no estaremos otra vez al borde del abismo?

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