Bandera

Pasaba hace unos días por la glorieta del Chorrillo en el que se yergue la más grande bandera de España que ondea en Alcalá.

La pobre luce unos colores bastante alejados del rojo sangre y del amarillo oro, que relata el cuento, por mor de la acción del sol y del viento que también la ha maltratado en los pespuntes de los bordes. Vamos que requiere un cambio.

Me ha venido a la cabeza tras leer en Portal Local el anuncio de homenaje a la bandera y de ceremonia de jura en la vecina ciudad de Torrejón. Me ha recordado las que se celebraron aquí en Alcalá bajo mandato del ínclito Bello. No me cuesta reconocer en absoluto que en eso acertó.

La bandera nacional requiere que, por lo menos una vez al año, la homenajeemos y que, por lo menos una vez en la vida, se le jure respeto personal.

Los que hemos hecho la mili (cuando le cuento a mi hijo lo que eso era, me mira con una cara como si observara a un diplodocus) tenemos el legítimo orgullo de haberlo hecho ya, pero existen muchos centenares de miles de españoles que “pasaron” de hacer la mili o que no se han visto obligados a hacerla y que no han tenido la oportunidad de rendir pleitesía a la nación que representa.

Es una cuestión de respeto a nosotros mismos. Somos españoles, nuestra nación es España, con todo lo malo y todo lo bueno que eso significa, con su historia y con su presente, y la bandera rojigualda es el emblema que la representa. Debería ser obligado para las autoridades que organicen ceremonias de homenaje a la bandera. El año pasado, con el nuevo tripartito de izquierdas, la ceremonia de homenaje a la bandera no se celebró y eso está mal. No sé si está previsto que este octubre (la fiesta nacional es el 12) se celebre algún tipo de homenaje.

Ese trapo de dos colores en tres franjas, con un precioso escudo que resumen todo lo que fuimos, somos todos. Representa a los españoles por el hecho de serlos y que los de una ideología no se sientan concernidos por ella me preocupa. Tengo la sensación de que los que no respetan la bandera de España actual no respetan su historia, no respetan a los ciudadanos, no respetan la democracia que representa y eso me apena.

Existe desde 1785, aunque es en 1843 cuando se convierte en la enseña nacional. Desde ese momento nos ha representado a todos, excepto en el periodo 1931-1939, en el que fue sustituida por una parecida con tres franjas de tres colores; rojo, amarillo y morado.

La bandera rojigualda no es de derechas y no es patrimonio de nadie. Aquellos que no sientan respeto por lo que representa es que no respetan la democracia en la que vivimos que, a falta de calidad política, debería ser contestada con un inquebrantable respeto por los ideales perfectos que representan nuestros símbolos, por parte de la sociedad.

Alcalá debería tener un homenaje a la bandera de España y, de paso, renovar la de la rotonda del Chorrillo.

Llego (Artículo publicado el 14 de septiembre de 2016 en la App de Portal Local)

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