Canonización civil

La canonización civil que está llevando a cabo Podemos respecto a la actitud de los dos concejales del Ayuntamiento de Madrid imputados por diversos delitos, muestra muy claramente el control y dominio torticero que esa formación realiza sobre la realidad objetiva.

En la mayoría de las situaciones, bastaría con pensar qué habría pasado si las mismas circunstancias se hubiesen producido con concejales del PP o de otro partido de derechas. Creo que resulta evidente que toda la horda comunicativa de Podemos y de la extrema izquierda habría pedido, con razón, el cese o dimisión de los encausados judicialmente. Pero aquí no.

Da igual que el código de conducta del apéndice de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid (Ahora Madrid) les obligara a dimitir al ser procesados por delitos de corrupción. Basta con eliminar el texto de la web de la formación y lanzar las campañas embaucatorias habituales a través de las redes sociales para que la gente empiece a pensar que lo que han hecho los dos concejales de Madrid no es tan malo.

Claro, se trata de perseguir el presunto delito de concejales anteriores del ayuntamiento de Madrid de la pérfida Ana Botella, la mujer de Aznar, el de las Azores. Porque, claro, en este caso, sí es legítimo que se persiga y denigre a Ana Botella como esposa/pareja de José María Aznar, pero si se realiza mención pública de la relación sentimental entre el número 1 del Podemos y la número 2 en tribuna pública, eso es un flagrante delito machista.

Podemos tiene una clara doble vara de medir que todos perdonan porque se trata de una formación nueva, radical en sus propuestas y que se encuentra, todavía, disfrutando de las ventajas de surfear sobre la cresta de la ola.

A pesar de todo lo malo ya dicho, lo peor es que Podemos, sus “ahoras” o “somos” y todos los acólitos que siguen y expanden la voz de su amo, den por bueno que se pueda cometer un delito para perseguir otro. Eso es lo que está ocurriendo en este caso.

Bajo el supuesto de que el acuerdo por el que se financia y organiza el Torneo de Madrid de Tenis fuese ilegal (obviaremos el hecho de que el equipo de Ahora Madrid ha firmado el mismo acuerdo para el torneo de este año), lo que no es admisible en democracia es que se pretenda pasar por legítimo la comisión flagrante de un delito en la persecución de otro. Eso no es democracia.

Podemos pretende hacernos creer que la persecución de un delito, por parte de unos políticos, les habilita a cometer otros delitos con tal de conseguir su objetivo. Es decir, que ellos son impunes al procedimiento que marca la ley y que son ellos los que determinan lo que puede ser delito o no. Es decir, que Podemos quiere no sólo romper el orden establecido sino marcar uno nuevo a su discreción.

No se trata de nada que nos sorprenda a los que examinamos con ojos críticos la actual sitación política pero sorprende (y ofende) que se muestren tan claramente las ilegítimas pretensiones de esta advenediza formación política que está demostrando que no solo tiene lo peor del resto de formaciones corruptas de la “vieja política” sino que, además, pretenden romper con el ordenamiento que nos ha proporcionado el periodo de paz y desarrollo económico y social más importante de la convulsa historia de España.

Ahora solo falta que organicen una canonización civil de Celia Mayer y Carlos Sánchez Mato para acentuar su deriva populista.

(Artículo publicado el 22 de junio de 2017 en la App de Portal Local)

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