Concierto botellón

Por si fuera poco escandaloso que el Equipo de Gobierno del PP se gastase casi 50.000 euros en la promoción de un concierto en el que sólo se recaudaron 6.272,42 euros, resulta que no sabemos que ocurrió con ese dinero que, teóricamente, iba destinado a ayudar a las personas afectadas por el terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010.

Preámbulo

Una de las cosas que más me llamaron la atención de la lectura del «Informe de Fiscalización del Ayuntamiento de Alcalá de Henares 2010» realizado por la Cámara de Cuentas de la Asamblea de Madrid, son los siguientes párrafos que transcribo literalmente.

En la conciliación de los saldos de las cuentas bancarias realizada y en el análisis de los pagos a justificar, se ha detectado la existencia de, al menos, 19 cuentas abiertas a nombre del Ayuntamiento (tres de ellas cuentas bancarias internas), con un saldo a 31 de diciembre de 2010 de 272.866 euros, que no están incluidas en el certificado del Tesorero ni en los registros contables, sobre las que no consta que los responsables de la Corporación ni la Intervención municipal ejerzan ningún control. En ellas figuran como disponentes personas diferentes a las autorizadas en el Ayuntamiento y no han sido abiertas por las personas habilitadas al efecto.

Entre estas cuentas hay 6 que no presentan saldo a 31 de diciembre de 2010, pero de las que, al carecer de información alguna, se desconoce sus movimientos y saldo medio durante el ejercicio fiscalizado. De hecho, hay una que corresponde a una imposición a plazo que presenta saldo 0 a fin del ejercicio 2010, pero un saldo medio del último trimestre por valor de 1.056.522 euros con intereses abonados por importe de 4.188 euros, de los que se desconoce su aplicación, porque no ha sido aportada documentación alguna.

La falta de control por el Ayuntamiento del número y saldo de estas cuentas, sobre su apertura, disposición de fondos y cancelación constituye una grave deficiencia de control interno.

[…]

La principal debilidad de control interno de la tesorería consiste en la existencia de, al menos, 19 cuentas abiertas a nombre del Ayuntamiento (3 de ellas cuentas bancarias internas) que no están incluidas en el Certificado de cuentas emitido por el Tesorero ni en los registros contables. Sus disponentes son personas no autorizadas y sobre las que no consta que los órganos responsables de la Corporación ni la Intervención municipal ejerzan ningún control (apartado II.1.2.6).

Informe de Fiscalización del Ayuntamiento de Alcalá de Henares 2010

Este sorprendente análisis de los fiscalizadores fue soslayado por el Equipo de Gobierno diciendo que todo estaba bien, que las cuentas se habían cerrado y que ya no pasaba nada de eso. El problema es que no se aportó ninguna prueba de ello (o yo no la he visto), más allá de la palabra de la portavoz municipal, la misma que ocupa la responsabilidad de la Hacienda municipal y responsable de llevar un control de esas cuentas.

Lo que vienen a decir esos párrafos de los fiscalizadores, es que había cuentas que el Interventor y Tesorero desconocían que existieran y que, aunque estaban a nombre del Ayuntamiento para las entidades bancarias en las que estaban abiertas, figuraban también como titulares nombres de personas que no se encontraban habilitadas con poderes suficientes para esa función.

¿Quién más figuraba junto al Ayuntamiento como titular de esas cuentas? ¿Cuánto dinero había en esas cuentas y qué movimientos se realizaron hasta su anulación? ¿Dónde fue ese dinero y de dónde vino? Yo no sé si la oposición se siente tranquila no sabiendo estas cosas, pero yo no.

Lo que viene a reflejar todo esto, es que el Ayuntamiento de Alcalá no es esa máquina precisa que todos creemos. Los políticos nos venden, desde la izquierda de IU hasta la derecha del PP (tan próximos en intereses comunes), que la profesionalidad de los técnicos municipales está fuera de toda duda y que, la simple sospecha de que sus acciones pudieran tener vicio, supone una desconfianza a la democracia y a la organización municipal. Vamos, que poner en duda la calidad de trabajo de los técnicos municipales y de los funcionarios viene a ser delito de «lesa patria».

Pero oiga, es que en el Informe de la Cámara de Cuentas habla de 19 cuentas bancarias sin control. ¿Quién es el responsable?, ¿ha dimitido, ha sido expedientado, ha tenido consecuencias políticas?

 

Al grano

Viene todo este preámbulo (mucho más extenso de lo que me habría gustado y algo menos de lo que me pide el cuerpo) para hablar del Concierto del «botellón» que, con la excusa de recaudar fondos para ayudar a Haití, sirvió para que los «dos medios de comunicación» local ingresaran casi otros 19.000 euros por anuncios y otros 19.000 euros más en organización, que acabó convirtiéndose en un macro botellón con 200 litros de cervezas, comida, estupefacientes… ¡vamos!, una bacanal. Todo ello para recaudar 6.272,42 euros.

No voy a despreciar esa cifra, sin duda habría venido bien a ayudar a la reconstrucción de Haití, el problema es saber cómo llegó ese dinero allí.

Por supuesto, dado que vivimos en una democracia «a la española», el malgasto de tantas decenas de miles de euros para la organización de un evento, que se realizara como se hizo y que sólo recaudara 6.300 euros, no va a poner la cara roja a ningún político local. Ni el concejal responsable entonces, ni la de ahora, ni la portavoz municipal, ni el alcalde entonces, ni el de ahora… ¡nadie! Nadie va sentir la más mínima vergüenza por un evento para el que han dedicado casi 50.000 euros, de todos, para lograr 6.300.

Y, ademas, ¿qué ha pasado con esos casi 6.300 euros? Lo que nos ha dicho la portavoz municipal es que, en el informe del técnico municipal (loada sea su gestión y que nadie ponga en duda lo escrito y realizado bajo su enorme sapiencia…), hay un «recibí» firmado por Iván Álvarez, un chico que promovió el concierto convenciendo al alcalde ¡a través de unos tuits!, de que se hacía cargo del dinero y que lo iba a depositar en la cuenta bancaria que el Ayuntamiento había abierto para recoger las donaciones para Haití. O sea, que el ayuntamiento saca el dinero de la cuenta bancaria para dárselo al chico, casi tres meses después del concierto, para que éste lo vuelva a ingresar en la misma cuenta… ¡genial!

Voy a tener que volver a hacer las mismas preguntas, ahora específicamente sobre la cuenta 2100-1674-90-0200155702 de La Caixa: ¿Quién más figuraba junto al Ayuntamiento como titular de esa cuenta? ¿Cuánto dinero había en esa cuenta y qué movimientos se realizaron hasta su anulación? ¿Dónde fue ese dinero y de dónde vino?

Y claro, si el mencionado por la gran portavoz municipal, resulta que niega haber recibido ese dinero y haber firmado ese recibí… resulta que las preguntas crecen y las responsabilidades aumentan. Ya no se trata de ver la cara colorada de algún concejal y/o técnicos municipales, se trata de conocer ¿qué narices ha pasado con ese dinero?

Así que, el Concierto del «botellón» al que, sin duda, tendré que volver, me deja tres áreas sobre las que debatir:

  1. Responsabilidad por dedicar semejante cantidad de dinero para tan poca recaudación, cómo se gestionó ese dinero y para qué se dedicó.
  2. Responsabilidad por la gestión del dinero de la recaudación, cómo se gestionó y a quién se entregó. En resumen, ¿quién lo tiene?
  3. Responsabilidad general por la forma en que se hacen las cosas en este Ayuntamiento. Lo malo de todo esto, es que parece que la mayoría de las acciones van en la misma línea; caos, descontrol, falta de responsabilidad y de conocimiento, falta de líneas claras, de directrices…

Lo dicho, ¿habrá que volver a este tema? Esperamos ansiosos la próxima diatriba de la portavoz municipal con su habitual «buen talante».

Deja un comentario