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El pasado martes se celebró otro Pleno de los ordinarios de cada mes… y nunca mejor dicho eso de ordinario.

Ni treinta personas lo vieron en directo a través de YouTube. Por cierto, una retransmisión de malísima calidad de imagen. Han debido pensar que para la poca audiencia que hay y el poco interés que despiertan estas reuniones, no importa que la imagen nos recuerde a las televiones de tubo 4:3 de hace una década.

Ya ni el salón de Plenos se llena de gente. No interesa lo que allí se diga. Probablemente se debe a que, se diga lo que allí se diga y se apruebe lo que allí se apruebe, al final, se va a hacer lo que quiera el concejal de turno de cada área sin hacer ni puñetero caso a lo que les haya sugerido la oposición a base de mociones aprobadas.

Cada día un poco más lejos los ciudadanos de las instituciones. No es de extrañar porque cosas tan poco edificantes como la no aprobación de una Comisión de Investigación en el caso de la fiesta de la estríper, alejan a los políticos de los intereses de los ciudadanos por que se hagan bien las cosas.

Así que a falta de buenos debates y de contenidos importantes (por cierto que el tema del nivel de debate de algunos concejales es para que se lo hicieran mirar, sobre todo Brianda Yáñez cuyos argumentos deberían ofender a sus propios, pues los ajenos apenas pueden evitar las risas) uno se entretiene en los detalles.

Por un lado, siempre me llama la atención el PP. Un grupo con un concejal expulsado disciplinariamente de su partido (Matías Pérez Marco) pero que ahí sigue levantando la mano cuando le dicen, el vaso para beber en el resto del Pleno y, como el agua, incoloro, inodoro e insípido; un verdadero desperdicio de concejal. Como el caso de Teresa Castelló; ¿qué hace, para qué sirve, qué función tiene? Yo creo que no ha defendido ninguna moción en lo que se lleva de legislatura. Para eso, ¿no es mejor dejar el puesto a alguien que muestre más ganas de participar? Así que el PP se debate entre la rancia imagen del pasado, salpicado por todos los casos investigados por juzgados que ha habido en la ciudad en las anteriores legislaturas, y los nuevos herederos in-pectore de Javier Bello con menos rodaje en la política local que los hooligans del Leicester.

Pero demostración de lo poco que importan ya los Plenos del Ayuntamiento lo pudimos encontrar en la coordinada espantada de dos concejales tan dispares como la socialista, Yolanda Besteiro, y el concejal de España 2000, Rafael Ripoll. Lo pueden ver en el vídeo del Pleno. Los dos, como uno solo, al finalizar la votación de una de las mociones, se levantaron de sus asientos y desaparecieron del salón sin volver a él. En ocasiones, los concejales se levantan para ir al servicio, estirar las piernas o atender alguna llamada importante pero siempre vuelven a sus puestos. No fue el caso. Los dos concejales abandonaron el Pleno.

No sabemos qué razón pudiera tener Ripoll para dejar a sus votantes sin representación en el Pleno (al que, por cierto, no presentó ninguna de sus habituales mociones trabajadas) pero, en el caso de Besteiro, lo que tenía que hacer, mejor que estar representando a los ciudadanos de Alcalá, es acudir a un mitin que la candidata a las primarias del PSOE, Susana Díaz, daba en Alcalá de Henares unos minutos después de que abandonara el Pleno.

Vamos que, como muestra de lo importante que son estas reuniones mensuales, al nivel al que han reducido estos políticos los momentos de representación de los ciudadanos es tal que hasta un mitin de unas primarias de un partido es excusa suficiente como para abandonarlo.

Después dirán que hay desafección y alejamiento entre ciudadanos y políticos. No me extraña.

(Artículo publicado el 12 de abril de 2017 en la App de Portal Local)

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