El escándalo del Concierto «botellón» (III)

El informe que se entrega a los partidos políticos está firmado por un técnico municipal dependiente de la concejalía de festejos, se trata de la misma persona que organiza el Concierto y con el que más contactos mantiene Iván Álvarez durante la preparación. Trabajó en la concejalía de Festejos mientras Marcelo Isoldi fue concejal y sigue trabajando bajo las órdenes de Virginia Sanz.

Entre los papales de ese informe, aparte de una descripción detallada de todos los actos poco cívicos que cometieron los artistas en el «back-stage» y de los litros de cerveza y platos de comida de los que disfrutaron, también se describen todos los gastos previos ocasionados y que fueron pagados con la tarjeta personal del mencionado técnico. Puede apreciarse de su lectura que esta persona estuvo muy implicada en la organización del evento.

En esos documentos aparece siempre el Ayuntamiento de Alcalá de Henares como el organizador del evento, respecto a terceras empresas suministradoras, así como con las empresas que vendieron y distribuyeron entradas del concierto. Un análisis de esos papeles parece evidenciar que la última de las versiones ofrecidas por Marta Viñuelas (sobre que el ayuntamiento no tenía responsabilidad sobre la recaudación) no se mantiene en pie.

Al aplicar la lógica, algo que resulta muy arriesgado cuando se trata de política, ninguna de las versiones de Marta Viñuelas cuadra.

Cuando afirmó que el «recibí», incorporado a la documentación entregada, era el papel que justificaba que el dinero se había entregado a Iván Álvarez y que, por tanto, el Equipo de Gobierno no tenía responsabilidad más allá de ese documento, uno podía preguntarse la razón por la que se sacaba el dinero de la cuenta en la que estaba ingresado, teóricamente del ayuntamiento, para entregárselo al joven promotor para que éste, a su vez, lo volviera a ingresar en el banco. Parece que no tiene lógica.

Tampoco tiene lógica, política en este caso, que no hubiese una foto del político de turno haciendo entrega del cheque simbólico de la recaudación a un miembro de la embajada de Haití. De eso no hubo nunca noticia ni mención alguna.

Pero claro, si resulta que la embajada de Haití dice que no sabe nada del tema y el chaval que pasa por firmante del recibí dice que no ha firmado ese documento… Entonces, ¿cómo cuadrar la primera versión de la portavoz municipal con los documentos aportados?

Y puesto a pensar, ¿cómo es posible que el Ayuntamiento de Alcalá colabore en un concierto benéfico y no se pregunte a dónde ha ido el dinero de la recaudación una vez que, teóricamente, se lo ha entregado a un chaval de 21 años?

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