El jersey

Como un jersey mal tejido, la gestión del PP en Alcalá de Henares comenzó destejerse a raíz de la entrada de los concejales de UPYD en el Ayuntamiento de Alcalá y de la publicación del Informe Previo de Fiscalización de las cuentas de 2010 que la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid realizó en octubre de 2012.

Creo que es justo reconocer la labor de Anselmo Avendaño y Ricardo Rubio y, sobre todo, echarlos de menos en la situación actual. Me reprocharán que me mueve la amistad y es posible, porque se establecen fuertes lazos personales cuando se lucha desde las mismas trincheras.

También me dirán que fue gracias a UPYD que el PP gobernó la legislatura pasada. Sí, pero eso significa obviar que UPYD nacional dijo que si no se apoyaban sus principios de devolver las competencia de educación y sanidad al estado, no apoyarían a nadie y, por tanto, gobernaría la candidatura más votada. Eso ocurrió en un principio con Bartolomé González que como apoyo recibió una abstención.

La posterior elección de Bello la apoyaron explicitamente porque este nefasto político aceptó todos los puntos solicitados por los magenta, sabiendo que “el papel lo soporta todo” y que no pensaba hacer honor a su palabra, puesto que ya todo el mundo sabe que su palabra no se distingue con ningún honor. Javier Rodríguez fue mucho más fiel a sí mismo y a sus ideas y no aceptó algunos de los puntos pedidos.

Sabemos que Bello les engañó e incluso les llegó a insultar por la redes sociales desde su perfil de Twitter.

La trama Gürtel ya saltó alguno de los puntos del jersey popular en Alcalá, aunque muchos menos que en Madrid. Fue ese informe previo de la Cámara de Cuentas quien puso blanco sobre negro muchas de las sospechas que se tenían sobre lo mal que se estaba gestionando el Ayuntamiento de Alcalá y supuso el primer gran jirón. Nos descubrió un déficit enorme, la existencia de pagos de centenares de miles de euros sin contrato, sobre todo a medios de comunicación y, sobre todo, a uno en especial. Desveló múltiples irregularidades en la gestión tanto del Consistorio como en las empresas privadas de capital público que había entonces. También nos enseñó los elevados e irregulares sueldos que se estaban pagando a los empleados municipales, sobre todo con el uso de complementos salariales no recogidos en la ley y cuyos montantes, superaban los límites específicamente impuestos para ese tipo de retribuciones.

Aquel informe, a pesar de haber pasado el tiempo, sigue teniendo vigencia porque algunas de aquellas irregularidades se siguen cometiendo y otras, se aprendieron a hacer correctamente gracias a aquellas páginas.

Aunque haya caído en el olvido de todos, aquello supuso un antes y un después. Después llegaron las operaciones de la Trama Púnica (Cofely y Walter Music), la Operación Flauta, el Concierto Botellón…

Todo junto destrozó la sensación de que el PP estaba gestionando bien la “cosa pública” en Alcalá.

Lo que realmente hizo el PP aquellos años fue congraciarse con los empleados públicos a base de subirles el sueldo y otorgarles unas ventajas sociales que muchos ya quisiéramos poder soñar. Untó a sindicatos y patronal a través de jugosas subvenciones vía pactos y reuniones que no han servido para evitar que el paro en Alcalá creciera exponencialmente y el tejido de la otrora potencial industrial, se destejiera también. Se encamó con algunos medios de comunicación que crecieron y se desarrollaron en exclusividad con el dinero ordeñado a la vaca ayuntamiento. Se puede comprobar lo que ha durado alguno de ellos desde que se cerró el grifo de la bicoca.

Todo junto hizo creer que Alcalá era una balsa de aceite. Todo marchaba en orden, todos los concejales cobraban igual, tuvieran o no responsabilidades de gobierno, apenas había conflictividad laboral (solo en los momentos de negociación del convenio y siempre se saldaba muy favorablemente a favor de los funcionarios, claro pagamos todos, a los políticos les sale gratis), las cosas se hacían a lo grande sin escatimar en el dinero, las ferias, los conciertos, los ‘donjuanes’… “Alcalá iba bien”.

Pero no. Las cosas estaban pudriéndose desde dentro, el déficit estaba creciendo y desorbitándose, algunos estaban sacando especial tajada de ello, las corrupciones, corruptelas e irregularidades alcanzaban a todos, por acciones o por omisiones.

Claro que a nadie le importaba en exceso. Los ciudadanos no nos enterábamos de nada o, si nos enterábamos, apenas nos importaba. Los principales medios estaban tan untados que ni se les pasaba por la cabeza mostrarse críticos frente al ‘statu quo’ y otros, simplemente, no sabíamos ni por donde nos daba el aire.

Solo así se entiende que dos noticias, desveladas por los concejales de UPYD, que afirmaban que el ayuntamiento se había gastado 18.000 € solo en promoción en dos medios de comunicación local del Concierto Botellón (cuyo coste total superó los 50.000 €) para una recaudación de 6.600 € que, además, desapareció en el bolsillo de un empleado municipal, o la noticia de que, del mismo modo, se habían gastado 22.000 € en promocionar un concierto de Hombres G que recaudó 4.400 €, digo que aquellas noticias pasaron sin pena ni gloria ni acciones políticas o judiciales de condena a sus responsables.

Aquellas decenas de miles de euros, a sumar a otros cientos de miles al cabo del año, siete millones en una década solo para uno de esos medios, no sirvió para que esta ciudad creciera y se desarrollara como una potencia cultural y turística o que se preparara para convertirse en la capital mundial del español, no. ¿Recuerdan el concepto de “inversión productiva” al que tanto caso hicieron nuestros políticos y sobre cuyo recuerdo alguno debe estar partiéndose la caja torácica de la risa?

Lo peor es que fueron los políticos del PP los que, si bien no crearon al monstruo, lo alimentaron y cebaron como nunca se había hecho. Tampoco se oyó lo suficientemente alto y claro la denuncia de lo que ocurría delante de sus narices a los del PSOE ni a los de IU.

Así no es de extrañar que el círculo alcalaíno podemita transmutara en Somos Alcalá. Gente de fuera de los corrales políticos, gente con ganas de hacer las cosas de otra manera y de no pastelear, de no aceptar el “hoy por ti, mañana por mi”. Vamos, como los de UPYD pero más y con más poder. El hecho de que Somos Alcalá formara parte del equipo de gobierno, sobre todo tras ver los vídeos de las negociaciones llevadas a cabo con el PSOE, me hizo creer que las cosas podían hacerse de otra manera.

Pero las cosas comenzaron a torcerse pronto. La estupidez de la rebaja de sueldos se quedó solo para unos pocos y tragaron. Su petición de que el Interventor municipal fuera elegido en concurso de méritos fue oportunamente toreada y tragaron. Sus escrupulosos deseos de transparencia, de vídeo en todas las reuniones (¿dónde están las antiguas ruedas de prensa semanales del portavoz/a municipal para dar cuenta de las decisiones de Junta de Gobierno?) se diluyeron en el trabajo diario y tragaron a cambio de las fotos en los eventos festivos y las declaraciones institucionales en los Plenos con nulo recorrido práctico.

Yo creía que este gobierno actual iba a tener, como una de sus principales prioridades, dar luz a todas las irregularidades que se cometieron en las legislaturas pasadas. Todos aquellos pagos sin contrato, concursos teledirigidos, todas aquellas decisiones en el filo de la ley. Yo creí que todo ello iba a ser perseguido o, por lo menos, mostrado como público escarmiento para evitar que vuelva a ocurrir. Ahora ya no me lo parece tanto.

A la espera de la substanciación de los casos Púnica y Flauta, el único caso que había acercado a un responsable político a los juzgados ha sido el caso de los pagos irregulares con “reparos” a, principalmente, medios de comunicación local. Gracias a la acción política y judicial de los concejales de UPYD, el exalcalde Javier Bello dio con sus huesos en la imputación. Aunque el PP no haya registrado ninguna investigación interna (en forma de expediente) por el hecho de que un militante hubiese sido imputado por un delito de corrupción, un año después de tener que declarar en los juzgados de Alcalá hemos sabido que la jueza del caso ha desestimado el mismo y ha propuesto su archivo sin consecuencias. Esta decisión ya ha sido convenientemente recurrida con unos argumentos que a cualquier parecieran poderosos pero que tendrán que luchar contra informes emitidos por el mismo técnico municipal que, en su día, diseñó la estrategia leguleya que permitiera seguir pagando a medios de comunicación local sin ningún tipo de contrato de por medio. El mismo funcionario que ahora ayuda al nuevo poder con tanta calidad técnica que en su día sirvió al anterior. Y así sigue todo igual.

Oiga, que se dice pronto. Un cargo de confianza del ayuntamiento (colocado a dedo por el poder político) llama a una empresa de comunicación y le dice que pongan un anuncio para esto o para aquello. La empresa lo hace y presenta una factura por lo que le dé la gana cobrar porque no hay presupuesto previo ni contrato ni concurso ni nada. Pues va el ayuntamiento y lo paga, claro. En medio, se contravienen leyes y procedimientos reglados para salvaguardar la gestión del dinero público sin embargo, se redacta un recoveco de legalidad reglamentaria que se introduce en los presupuestos de 2013 (aprobados gracias a la abstención de IU y E2000) que, aunque se opone a la Ley de Contratos del Sector Público, sirve para que se argumente que no hay ninguna irregularidad en los pagos con “reparos” en aras del poderoso argumento legal de que “lo venimos haciendo así desde hace muchos años”.

La sentencia recurrida basa sus discutibles argumentos en un informe remitido por el actual Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Alcalá de mayo de este año que, pretendidamente, explica todo y permite a la jueza intentar enterrar los hechos bajo centenares de palabras cargadas con la fuerza del derecho pero que, como ocurre con la letra de los médicos, nadie es capaz de entender en su esencia.

¿Qué puede decir un informe firmado por el “Jefe de Servicio de Contratación, el Interventor General del Ayuntamiento, el Secretario Titular O.A.J.G.L., y el Concejal Delegado de Régimen Interior” (tres cargos técnicos y uno político) que permite exonerar unos hechos tan palmarios como son el pago de 1,7 millones de euros (que se dice pronto) sin contratos y contraviniendo la Ley? Ardo en deseos de saberlo para comentarlo con ustedes.

¿No les pasa lo mismo a los concejales de Somos Alcalá y sus irresistibles ganas de acabar con lo que se venía haciendo mal en esta ciudad? Pues no lo sé.

Por cierto, de aquel jersey de la supuesta calidad de gestión del PP no queda ya más que unos tristes mechones de lana, tan cortos que ya no sirven para tejer nada nuevo ni, desde luego, bueno.

Para los que quieren seguir leyendo y con el mismo espíritu de entonces… “Toalla o manta”

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3 comments

  1. Sue

    De los 7 millones que recibieron los H. Dalton, ¿se sabe si pagaron a los trabajadores ? ¿ pagaron a los proveedores ? ¿ estan desaparecidos en combate ?

  2. Jose Maria

    Parece que a los concejales de Podemos+PSOE+IU no les interesa revolver estos asuntos, y no se si ha cambiado en algo la administración local. La verdad es que lo dudo. Pero echamos mucho de menos a Ricardo, a Anselmo y a todo el equipo de UPyD.

  3. El PSOE intenta quitar San Fernando de Henares a Podemos con el apoyo del PP e IU
    Los socialistas quieren hacerse con la alcaldía de este municipio madrileño. Necesitan al PP y a Izquierda Unida, que está dividida, ya que la portavoz no apuesta por el cambiohttp://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2016-11-24/psoe-apoyo-pp-quitar-podemos-alcaldia-san-fernando-henares_1294437/