Espínola

Hace unos días, un ex-trabajador del Diario de Alcalá, realizaba una crítica legítima, como lo suelen ser todas las opiniones personales, sobre el medio para el que un día trabajó.

Resulta que, no pocos de los que tienen puestos de responsabilidad, y algunos de los que nos permitimos tener una opinión propia, tienen (tenemos) que soportar las críticas públicas (y profusamente distribuidas) del director de un medio con tantos oscuros como claros.

El que se permite distinguir entre quien vale o no vale para dirigir la Universidad o a los empresarios, es después el que intenta dar lecciones de moralidad en los negocios y en su actividad cuando todo el mundo sabe del pie del que cojea.

Deja un comentario