Fin de verano

Cuando uno se marcha de vacaciones espera que, por lo menos, las cosas permanezcan igual al volver. La sabiduría que da los años nos dice que no podemos esperar que durante estas fechas estivales de canícula los temas vayan a arreglarse por si solos pero, por lo menos, que no se estropeen.

Pero en Alcalá no somos así. Aquí parece que nos gusta hacer las cosas de otra manera. No contentos con tener acumuladas las fiestas patronales del Distrito I (el centro histórico) y las Ferias grandes en el mes de más calor del año y, cuando la mayoría de los trabajadores tienen sus vacaciones, además, las usamos para arrojarnos los trastos a la cabeza a cargo de los resultados de esas fiestas.

Alcalá debe analizar muchas de sus manías. Las Ferias tendrán que dejar de ser “pueblerinas” o no serán porque no atraerán a nadie. Las fiestas tendrán que adobarse con una mezcla de cultura y calidad para que conjuguen con lo que pretendemos vender como Ciudad Patrimonio. Es probable que deban abandonarse tradiciones más propias de villorrio castellano de que gran ciudad histórica y universitaria. Las fechas, las condiciones, el dinero, las actuaciones, los eventos culturales… todo tiene que cambiar si queremos merecernos en título que nos dieron.

Si queremos ser, de verdad, una ciudad turística que venda su imagen y que atraiga visitantes, tenemos que limpiar las calles de porquería y de coches. Visitar ciudades históricas españolas es pasear y eso es incompatible con los coches y las aceras que tenemos en las principales calles de la ciudad. La única calle del centro histórico que merece tal nombre en la calle Santiago y solo le falta que no haya coches aparcados para ser casi perfecta.

Alguien tendrá que ponerse algún día a diseñar un plan estratégico de ciudad patrimonial en la que se recogan los cambios que deberán estar terminados en la próxima década. Claro que es probable que prefieran seguir gastando las enormes cantidades de dinero que nos cuestan los funcionarios municipales incapaces de esa tarea estratégica para la ciudad.

Pero aquí, el verano sirve para que el gobierno municipal muestre sus carencias organizativas y la escasa coordinación del tripartito y, al mismo tiempo, la oposición se sube al carro del populismo defendiendo posturas que difícilmente defenderían si gobernaran. Entre unos y otros, la casa sin barrer y nunca mejor dicho porque nuestra ciudad está sucia y no solo por la basura.

Llego (Artículo publicado el 5 de septiembre de 2016 en la App de Portal Local)

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