¿Ganan los malos?

La Audiencia Provincial de Madrid ha cerrado el caso del llamado “Concierto Botellón”. Es decir, la desaparición de la recaudación del I Concierto Benéfico “Rumbo a la Esperanza” que se celebró en julio de 2011 en la Plaza de Toros de Alcalá de Henares.

Penalmente el asunto se sustancia con la declaración de culpabilidad del empleado municipal responsable de la organización del mencionado concierto. El tribunal le ha hallado responsable de haberse quedado con el dinero de la recaudación, con la eximente de haberlo devuelto cuando le fue requerido por el Ayuntamiento en pleno escándalo, y también es culpable de falsificar un documento que fue utilizado por el Equipo de Gobierno para culpar al joven promotor del concierto, Iván Álvarez Peña.

Con la acusación particular y el fiscal del caso en contra, pidiendo hasta 6 años de cárcel por los delitos imputados, la defensa decidió acordar con las partes la sentencia final que evita la cárcel, al reducir la condena a 1 año y 6 meses, más una multa de poco más de 1.600 euros, si no me he equivocado en los cálculos. A ello habrá que sumar las costas legales del proceso que puede ser la mayor multa que deba pagar el ex-trabajador municipal.

La sentencia del tribunal pone las cosas en su sitio: a Cabrilla le haya culpable y condena por dos delitos penales y exonera de toda responsabilidad a Iván Álvarez Peña, como el promotor injustamente acusado por el Ayuntamiento de haberse quedado con el dinero de la recaudación. Esto cierra la vía judicial, sin embargo, la cuestión política sigue abierta en mi opinión.

Ahora ya tenemos claro que un empleado municipal, que se responsabilizó de la organización del I Concierto Benéfico “Rumbo a la Esperanza” (menos mal que se quedó en “I” porque no creo que esta ciudad hubiese podido aguantar más ediciones de lo mismo), se quedó con la paupérrima recaudación que estaba destinada a lo afectados por el terremoto de Haití. Este empleado, adscrito a la concejalía de Festejos, fue encargado de su tarea por el entonces concejal Marcelo Isoldi Barbeito. Actualmente es presidente interino y Secretario General del PP de Alcalá, también es concejal de su partido en la actual Corporación Municipal y, por otro lado, se encuentra imputado (investigado) en un proceso por delito medioambiental y prevaricación administrativa en el caso de la antigua estación de autobuses de la calle Brihuega.

Nadie se ha responsabilizado por la nefasta gestión de la organización del evento ni por la desaparición del dinero de la recaudación ni por el hecho de haber tenido que esperar a la denuncia de los concejales de UPYD para descubrir el tema.

Porque para conocer toda la génesis del escándalo habría que retroceder a la información que tanto Anselmo Avendaño como Ricardo Rubio, defenestrados de la vida política local por las urnas, solicitaron para conocer los pagos realizados a los dos principales medios de comunicación local, entonces, conocidos como “prensa concertada” por los elevados importes cobrados al Consistorio y el escaso nivel de crítica a la gestión de la “autoritas”.

Después de meses de espera y de tener que recurrir a la justicia, pudieron conocer, y así nos enteramos todos, de cosas como que el gobierno municipal gastó casi 22.000 euros en Diario de Alcalá y Puerta de Madrid para la promoción de un concierto de Hombres G, en el que se recaudó 4.044 euros. La calidad de la gestión municipal se debería medir por cosas como estas; no me extraña que intenten ocultarlo. Para promocionar un concierto solidario de Hombres G, a los gestores municipales no se les ocurrió mejor idea que gastar ese pastizal en unos medios locales con muy escasa difusión incluso entre los 200.000 habitantes de Alcalá. Si quieres que el concierto llegue a muchas personas, tendrás que utilizar medios o bien regionales o nacionales. Y con una campaña bien preparada incluso se habría gastado menos dinero con un público potencial mucho mayor. Pero resulta muy evidente, para cualquiera que los analice, que importes como el mencionado eran utilizados para comprar voluntades o favores y no para el objetivo de promocionar el concierto.

En la misma denuncia de UPYD se incluía un hecho similar. El Equipo de Gobierno había gastado 18.874,74 euros en la promoción del I Festival Benéfico “Rumbo a la Esperanza” en los mismos medios y para una recaudación algo superior, 6.600 euros. Otro ejemplo de dilapidación de fondos públicos.

En estos desmesurados gastos en medios locales intervienen desde el alcalde, hasta los concejales miembros de la Junta de Gobierno que aprobaron los pagos y el responsable (entonces, la responsable) de dar el visto bueno a facturas evidentemente hinchadas para los servicios que se prestaban. Todos ellos tienen un cargo político y deberían asumir consecuencias políticas por estos dislates, es decir,  tener que abandonar sus puestos y buscarse la vida en el sector privado.

Avendaño y Rubio insistieron, como solían hacer con todos los temas que no tenían claro y, tras pedir documentación del Concierto “Rumbo a la Esperanza”, obtuvieron el informe técnico del concierto redactado por Guillermo Cabrilla. Allí se describían los pormenores de la organización y una memoria con todos los gastos. En ese informe se afirma que en la celebración del concierto se consumieron “sustancias estupefacientes”, que “micionaron en la escalera que da acceso a la vivienda de la plaza de Toros” o que se organizó “un gran ‘botellón’ en la zona de Back Stage”. Además de decenas de irregularidades más que convirtieron el evento musical en un despropósito. Se gastaron casi 20.000 euros en la organización más los 18.000 en publicidad, más otros gastos que escaparon a control alguno; total, casi 50.000 euros según los cálculos de UPYD.

El responsable de la concejalía, Marcelo Isoldi, no hizo nada ni por verificar la correcta organización del evento ni por asegurarse que los gastos realizados fueran correctos ni que el dinero recaudado llegara a su destino. Demostró así, como mínimo, una absoluta desgana en la acción que le viene encomendada por su puesto, o bien un desconocimiento de sus obligaciones que debería tener consecuencias políticas.

Cuando todo el gran escándalo estalló, el alcalde de entonces, Javier Bello, a pesar de la gran amistad que le unía con Guillermo Cabrilla, no tuvo más remedio que abrir un procedimiento de información reservada internamente en el Ayuntamiento de Alcalá. De aquella investigación destacan algunas conclusiones: se asegura que “no hubo los mínimos controles que toda lógica y la legalidad vigente impone sobre el producto de recaudación por parte del Ayuntamiento de Alcalá” y también que “se produjeron multitud de irregularidades en todo el proceso recaudatorio”. Sin embargo las propuestas que hace se quedan cortas porque solo se pide la apertura de expediente disciplinario a Guillermo Cabrilla y no se hace ningún análisis sobre la responsabilidad política “in-vigilando” del concejal responsable.

Claro que, para eso, la oposición forzó la creación de una Comisión de Investigación con la intención de depurar las responsabilidades políticas e intentar aclarar el tema, aunque fuese vendido como impulsado desde el PP. Las conclusiones de esta comisión fueron concretas; despido de Cabrilla, cese o dimisión de Isoldi e investigación de todas las acciones en las que intervino el trabajador municipal, aparte del envío de toda la documentación al fiscal del caso.

Bello presumió que hacer caso a la comisión en la petición del despido del empleado pero no hizo nada para exigir la responsabilidad política de su concejal de Festejos.

Tampoco se exigió ninguna responsabilidad política a la portavoz del equipo municipal de entonces y concejala de Hacienda, la actual asesora del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Alcalá, Marta Viñuelas. Si hubiese pocas razones para exigir su eliminación de la política municipal por el lamentable estado en que dejó la concejalía de su responsabilidad, la acusación pública que hizo en primer lugar sobre el dinero de la recaudación que, según dijo, fue entregado primero al chaval que promovió el concierto para, una semana después, dar una historia completamente distinta y carente de toda lógica, es razón más que suficiente para su dimisión. En su segunda comparecencia sobre este tema declaró que “el recibí firmado por Iván Álvarez es confuso, porque parece que a él se le han dado esos 6.000 euros. Y es verdad que en ningún momento él recibió por parte del Ayuntamiento ese dinero, pero porque tampoco éramos los responsables de la recaudación. Es decir, el Consistorio no tenía obligación de darle esa organización a Álvarez, que era el promotor y el responsable de la recaudación. En función de las matrices [justificantes de la venta de entradas] que él entregó al Ayuntamiento vimos a cuánto ascendía la recaudación, pero él tenía que hacer el ingreso, no el Consistorio”¡toma moreno!

Para desdecirse de lo declarado una semana antes se inventó un sortilegio en el que concluye que, después de gastar decenas de miles de euros del dinero de todos en la organización del concierto, el Ayuntamiento no era responsable de la recaudación cuyo destino era ser entregado a la embajada de Haití.

Personalmente estoy ya muy harto de que las personas que ocupan puestos de responsabilidad política como los concejales, que tienen sueldos asegurados durante, por lo menos, cuatro años, no respondan de lo que ocurre bajo su autoridad. Tanto si están en el equipo de gobierno, donde cobran más porque tienen mayores responsabilidades, como si son de la oposición, los cargos públicos tienen la obligación de asumir, con su dimisión, las consecuencias de hechos como los narrados en este gran escándalo del “Concierto Botellón”. No son temas menores porque sirven de ejemplo. Un dislate de organización, un derroche económico, un descontrol de la recaudación y una gestión del escándalo que, en sí misma, ya debería dar con los huesos del concejal de turno en la calle. Pero no, aquí los ascendemos.

Y también los concejales de la oposición que no hicieron control alguno sobre el tema. El concierto se celebró en julio de 2011, justo en el cambio de Corporación Municipal. Tuvieron que ser los concejales nuevos de UPYD, los perros de presa apellidados Avendaño y Rubio, los que persiguieran al zorro escurridizo del escándalo de la gestión municipal. Otros concejales con más años y más tablas en el Convento de Agonizantes ni se molestaron… así nos va. Como premio a todo lo ocurrido, los concejales de la oposición ahora gobiernan, los que gobernaban y tenían responsabilidad directa sobre el tema siguen obteniendo su sueldo del dinero municipal como concejales de la oposición o asesorando al grupo y, paradojas del destino, los únicos que trabajaron para destapar este escandaloso caso, ahora están buscándose la vida en el sector privado porque las elecciones les expulsó del ayuntamiento. ¿Ganan los malos?

Lo cierto es que la condena de la Audiencia Provincial a Guillermo Cabrilla aplica el bálsamo del silencio sobre el resto de responsables políticos del escándalo del “Concierto Botellón”.

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3 comments

  1. No estaría de mas recordar, que el celebre mafioso norteamericano Al Capone, solo pudo ser condenado por delitos relacionados con el impago de impuestos. Al señor Cabrilla, todavía le queda un recorrido judicial, que pasa por su presunta implicación en la rama complutense de la Operación Púnica, así como también en la trama criminal netamente alcalaína llamada Operación Flauta, presuntamente claro.

  2. Javier

    Estupendo artículo, mi reconocimiento a Ricardo y Anselmo, verdaderos gestores y defensores del dinero público. Los malos caen siempre, algunos incluso cerrando sus empresas concertadas, eso sí, que devuelvan el dinero malversado.

  3. Alcalá no lleva buen camino

    Desde luego hay que descubrirse ante una persona que escribe con esa claridad, donde no hay duda que alguien no lo entienda.

    Pensamos que esto en Alcalá no lleva buen camino, ni antes con Bartolomé, después con Bello y ahora con este tripartito. Qué será que cuando ponen el trasero en un sillón, y cobran unos sueldos que jamás pensaban cobrar, hay tal transformación en la clase política que ya es inaguantable.

    Se aprueba un presupuesto de 167,9 millones de euros y solo se van a invertir 4 millones de euros en adecentar la ciudad ¡¡increíble!!, pero que no falten fiestas para entretener al personal.

    Luego se ve reflejado en un medio de comunicación, un informe enviado por un señor que firma como Pedro García, encabezado como Inspector de Espartales, y si el Sr. Alcalde y sus acólitos lo han visto, pensamos que se tenían que ruborizar el ver en qué estado están algunos barrios de Alcalá.

    Les dejamos el enlace donde pueden ver el referido informe.
    https://eldigitalcomplutense.com/2016/06/08/el-inspector-de-espartales-levanta-un-nuevo-acta-sobre-la-situacion-del-barrio-5/

    Como dicen personas inteligentes:
    ¡¡TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS Y SEGUIMOS SIN DESPERTAR!!
    Y ALCALA DE HENARES CIUDAD PATRIMONIO DE LA SUCIEDAD