Garbanzo negro

Entre 30 y 40 personas hemos seguido un accidentado Pleno ordinario por Internet. Ha sido como siempre. Sí, así de malo.

Pero, también como siempre, si se escarba un poco, pueden encontrarse cosas que comentar.

La primera sesión del año empezó como una balsa de aceite cuando toda la oposición, como uno solo, alabaron la actitud y el resultado de la negociación de una ordenanza municipal para regular las terrazas y los celadores de bares y cafeterías. Por lo visto, Alberto Blázquez ha hecho un buen trabajo pues todos parecían contentos. Buen criterio que también utilizó al defender la postura en contra de la última moción presentada por el PP que, increíblemente defendida por un ex concejal de deportes, pretendía extremar la regulación y dificultar la celebración de eventos deportivos por las calles de Alcalá. El actual concejal del área volvió a acertar desechando la propuesta.

Pero si Blázquez ha representado la cara amable, razonable y capaz del ejecutivo local, el lado oscuro ha venido marcado, una vez más y empieza a convertirse en una costumbre, por la concejala de Turismo y Cultura, María Aranguren.

Los tres partidos de la oposición (PP, Ciudadanos y E2000) presentaron mociones constructivas de apoyo y favoreciendo la organización de actos conmemorativos del Centenario de la Muerte del Cardenal Cisneros. Sin duda, uno de los padres de lo que hoy es Alcalá de Henares y de que ocupe el puesto en la historia de la humanidad que ocupa.

Sin embargo, una concejala prepotente e hiriente anunció, como primer argumento de su discurso, que el Equipo de Gobierno que representaba no iba a apoyar las propuestas porque ella ya tenía un plan lleno de actividades. Un plan que ha sido incapaz de dar a conocer al resto de concejales y, por lo que recordamos en el pasado, siempre ha sido muy locuaz comunicando actos aunque todavía estuvieran en proceso de contratación, como ocurrió con la cabalgata cervantina que finalmente resultó fallida.

Si el Centenario de Cisneros lleva el mismo camino que el Centenario de Cervantes, corremos el riesgo de volver a perder otra nueva oportunidad de dar un salto de calidad en el turismo y la cultura en Alcalá.

Aranguren, responsable del área, fue la culpable del caos de conciertos de las ferias, de la censura y cancelación de algunos de los anunciados y de lo poco que lucieron las ferias y la cultura el último ejercicio. Por mucho que presuma de los buenos números de visitantes turísticos del año pasado, parece que la mejora vino gracias a la recuperación económica general más que a la calidad y cantidad de eventos.

El Centenario de Cervantes fue un bluf y no todo por su culpa porque la estrecheces económicas heredadas y la falta de programa previo del equipo de gobierno anterior redujo las posibilidades de éxito. Aún así falta imaginación.

La cultura y el turismo en Alcalá se planea a golpe de proyecto sin disponer de un plan estratégico a largo plazo.

La imagen que está dando el área que dirige Aranguren no parece a la altura de lo que se espera de este gobierno que ha racionalizado el gasto, controlado la hacienda y reducido la deuda municipal, mejorado el deporte, la gestión urbanística, el medio ambiente y la participación social, sin embargo, el turismo, los festejos y la cultura sigue a la altura de lo que estaba o peor, o sea, mal.

Mientras unos concejales del Equipo de Gobierno razonan, dialogan y comparten ideas con la oposición, otros como María Aranguren, se enfrentan a los que proponen ideas para la mejora de su área y muestra su peor cara en sesiones pública como el Pleno de hoy. Una pena.

(Artículo publicado el 17 de enero de 2017 en la App de Portal Local)

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