Imaginando

Imaginemos un escenario político para 2014. Imaginemos, sólo imaginemos.

Las situaciones críticas vividas por el PP durante la presente legislatura se han resuelto desde Madrid. Primero, con la investidura del alcalde tras la renuncia de Bartolomé González y la incapacidad de Javier Bello para alcanzar un acuerdo con UPyD; después, con la moción de censura liderada por los socialistas de Alcalá y apoyada por UPyD, tras la inevitable ruptura del Pacto de Investidura por los incumplimientos reiterados de Bello.

En ambos casos, el PP de Madrid tuvo que maniobrar con el objetivo único de mantener el poder en la tercera ciudad más poblada de la Comunidad y faro de la derecha en el otrora Corredor “rojo” del Henares. En la primer ocasión, se mostró de acuerdo con todas las peticiones magentas, aunque después, su representante local, a la sazón Javier Bello, decidiese que “el papel lo aguanta todo” en 24 horas. En la segunda, hubo que maniobrar más sibilinamente y hacer uso de los antiguos resortes, tantas veces utilizados en anteriores legislaturas; unos favores personales por aquí, unas condonaciones y arreglos de deudas por allá… el caso es que se desarma el conato de escándalo político de nivel nacional, que supondría que el PP pierde la alcaldía de plaza tan importante, menos de un año antes de una investidura cuanto menos “rara”. El PP no iba a quedarse de brazos cruzados.

Pero “hete aquí” que el PP deja de pensar en el corto plazo de las noticias de los periódicos del día siguiente y empieza a ver cercano el horizonte de 2015 y las elecciones municipales. ¿Podemos enfrentarnos a esa cita electoral con este candidato?, ¿podemos presentar otro candidato distinto si el actual es alcalde y, además, presidente local del partido?, ¿podemos permitirnos el lujo de perder el poder en Alcalá por muchos años?

La combinación de las distintas posibles respuestas a esas preguntas no deparan, en ningún caso, nada bueno para el Partido Popular. Así que, ¡control de daños!, minimización del descalabro.

Es posible que ahora empiecen a darse cuenta, desde Madrid, que la moción de censura contra Bello fue una oportunidad perdida por el PP para poder enfrentarse en 2015 con alguna posibilidad de no perder el poder.

Yo me imagino esta explicación: Bello se ha mostrado incapaz de hacer un buen papel como alcalde y, además, ha cometido el terrible error de quemar los puentes de diálogo con las fuerzas políticas más próximas, teniendo que aliarse, en decisiones puntuales, con partidos de los extremos políticos. Si esto es así, para poder enfrentar 2015 con alguna posibilidad, el candidato tiene que ser otro distinto pero, ¿cómo presentamos un candidato distinto al actual alcalde? La única manera sensata es que éste dejara de serlo y esa catarsis permitiera la elección de otra persona más… digamos, idónea.

Si esto fuese así, el PP de Madrid se arrepentiría de haber “frenado” la moción de censura cuando quedaban dos años para las elecciones. Pero, bueno, siempre puede rectificarse y utilizar las mismas herramientas que sirvieron para frenarla, ahora, para acelerarla, cuando sólo quede un año y que el nuevo alcalde apenas pueda realizar en el ayuntamiento ninguna acción, ni positiva ni negativa.

Todo esto es, lógicamente, fruto de una mente imaginativa como la mía.

El pasado día 30 de diciembre de 2013, el alcalde Javier Bello convocó una rueda de prensa para informar que se prorrogaban los presupuestos para 2014. Aparte de la habitual retahíla de parabienes a la decisión, que políticamente supone un desastre (lo miren como lo miren), me llamó la atención la crítica al partido que ha actuado de sostén popular desde que deshizo la moción de censura; IU. Bello dijo, “una IU totalmente partidista, funcionando al dictado de Cayo Lara, cuyo modelo andaluz de invasión de la propiedad privada quiere poner de moda en Alcalá”.

Vamos que los presupuestos no se han presentado porque no había apoyos suficientes para sacarlos adelante, si sin IU ni con IU porque podría haber también claras disensiones internas de concejales del PP enfrentados a Bello.

El caso es que, una moción de censura, podría arreglar muchas cosas. Al PP, dándole la oportunidad de presentar a un “nuevo” candidato que pueda minimizar las pérdidas y tender nuevos “puentes” de diálogo, destrozados por Bello, pensando más en 2019 que en 2015. Y el actual líder del PSOE también le vendría bien pues podría llegar a 2015 desde el puesto de alcalde y asegurarse su primer plaza en esas elecciones.

¡Qué imaginación tengo! Me ha debido sentar algo mal en la pasada Noche Vieja, 😉

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