Indignidad

En mi comentario del pasado martes, tras el Pleno ordinario de enero del Ayuntamiento de Alcalá, puse el acento en la bancada del Equipo de Gobierno y obvié un elemento sentado en la parte de la oposición al que no le corresponde el sitio que ocupa.

Me refiero a Matías Pérez Marco y al Grupo Municipal del PP.

Desde el pasado 29 de diciembre ya es conocido que el Comité de Garantías del PP de Madrid ha suspendido de militancia al ínclito y “avispado” joven que quema propaganda de su partido, permite que se grabe con un móvil y, cuando se publica en un medio digital, se atreve a mentir escurriendo el bulto y su responsabilidad en los hechos.

¿Qué es lo que ha hecho el Grupo Municipal del PP desde entonces para hacer valer la decisión disciplinaria de la organización regional? Absolutamente nada.

Pérez Marco ha ocupado la misma silla en la que se había aposentado desde el triste día en que el destino, las dimisiones de sus antecedentes en la lista electoral de su partido e incluso una desgraciada muerte, le permitieron “cazar” el acta de concejal.

Después de su expulsión como militante de su partido por razones disciplinarias, el grupo municipal se ha lavado las manos y sigue permitiendo que el sancionado haga la misma nada que venia haciendo desde que el escándalo fue destapado.

El PP no ha emitido ninguna nota o comunicado, no ha hecho ningún comentario público, ni ha solicitado el acta de concejal al ex militante del PP. Más bien al contrario, desde las redes sociales un todavía influyente Bartolomé González ha alabado el conocimiento y el futuro de este joven cuyo mayor mérito ha sido lograr ser expulsado de un partido político como el PP. Un par de días antes de conocer su expulsión del partido se pudo leer en Facebook el siguiente mensaje del exalcalde, expresidente del PP local, actual diputado regional y factótum responsabilizado por el PP de Madrid de regir el PP de Alcalá: “Muchas felicidades Matías Pérez Marco. Resiste que aunque unos pocos se empeñen, jamás podrán detenerte. Tienes mucho que aportar a nuestro partido y a la ciudad. Son muchas las alegrías que, no a mucho tardar, nos vas a dar”. Ahí queda eso.

No solo no se le pide el acta de concejal para que alguien del partido pueda asumir su puesto y que el grupo municipal no quede cojo con una nulidad ocupando un escaño, además se le alaba y se le ofrece un futuro. Vamos que parece que este PP está dispuesto a aguantarse 2 años con un acta de concejal ocupada por alguien expulsado del partido a cambio de seguir contando con su callada presencia en la disciplina de voto, para lo poco o nada que eso sirve.

El PP de Alcalá renuncia a la dignidad que supone intentar que alguien expulsado de su partido abandone un acta de concejal que nunca debió tener. A cambio prefiere mantener la entelequia de un grupo de concejales que cada día que pasa demuestran su incapacidad para huir de su pasado y de demostrar que tienen algún futuro.

(Artículo publicado el 19 de enero de 2017 en la App de Portal Local)

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