La derecha

La derecha española va a tener que, de una vez, tomar un decisión importante que va a afectar a su futuro y, porque no puede ser de otra manera, al futuro de España.

La pérdida de los valores insignia del PP, ha posibilitado la creación de nuevos partidos que suponen, de facto, la desmembración de la derecha; su mayor valor frente a la mayoría “progresista” de este país. Rajoy es un líder insufrible, las acciones de su gobierno no han hecho más que incumplir los promesas escritas en su programa electoral. Muchísimo votantes se han sentido engañados por las decisiones y las indecisiones de un político que no tiene lo que se necesita para gobernar este país (aunque algunos creíamos que sí).

La retrógrada Ley del aborto, las subidas de impuestos, el continuo empeoramiento de las condiciones de vida de la gran mayoría de españoles, el “entendimiento” con los terrorista de ETA y el desamparo de las víctimas (“bolinagas” y doctrina Parot), la permisividad con el movimiento secesionista catalán (y ahora el vasco), la trama Gürtel, la politización de la justicia, el caso Bárcenas y todas sus derivaciones de posible financiación irregular y sobresueldos… En resumen, un distanciamiento muy importante entre la élite gobernante del PP y sus bases que, en las elecciones de 2011, le dieron la mayoría absoluta.

En estas circunstancias, el PP va a tener que elegir entre preservar la unidad de acción de la derecha en torno a su partido, lo que obligaría a cambiar de política y, dada la implicación de los actuales máximos dirigentes en la creación de la actual tendencia y su mantenimiento, a cambiarlos a todos, o mantener a su cúpula directiva y su actual política y ver cómo se va desmembrando el electorado, que les dio su mayoría absoluta, entre los partidos que están naciendo como resultado de esas malas decisiones.

El caso de Alcalá de Henares va a ser paradigmático en todo este proceso. Tenemos un alcalde “digital”, un absoluto incompetente político, cuyos únicos apoyos son algunos de sus concejales (ni mucho menos todos), medios de comunicación local “bien-pagaos” y una decreciente masa de afiliados, muchos de los cuales miden su nivel de apoyo por la correspondencia de dádivas.

El despeñamiento del PP en Alcalá promete ser apoteósico. Al desgaste propio del poder, se suma ahora la incapacidad del máximo responsable del ayuntamiento y del partido, la situación nacional de la que hablaba en la primera parte de este artículo (y que no puede evitar influir sobre la situación local) y la “espantá” de muchas personas (y algunos nombres) hacia los proyectos políticos paralelos que nacen a la sombra de los errores del PP (Ciudadanos y VOX).

En Alcalá (y, visto quienes son los que quedan, no podrá ser en Alcalá sino en Madrid), el Partido Popular va a tener que elegir entre; mantener al inútil líder actual y permitir el batacazo en las urnas, que todo el mundo prevé (retrasando su reconstrucción unos años que pueden ser vitales), o entrar como un elefante en una cacharrería, alejar todo lo negativo que ahora aposenta en Plaza de Cervantes nº 29 1º Centro, y acertar con un nuevo líder que aúne, no tenga taras históricas, ofrezca una nueva cara (que no un “jeta”) y permita reconstruir puentes con los inevitables partidos cercanos que, habiendo sido uno en el pasado, ahora serán 2 o tres. Ya me perdonarán la enorme (por larga) frase finalizada en el punto anterior.

Lo que quiero decir es que, el PP, tiene una muy difícil disyuntiva. Seguir en la negativa dinámica actual hasta el fondo del abismo y esperar poder salir a flote en un futuro muy lejano y, por lejano, inescrutable; o bien, reaccionar de manera crítica y rotunda, sin certeza de acertar, intentando remover la basura hasta encontrar algo limpio sobre lo que poder construir un futuro, distinto.

Y lo que sirve a nivel nacional, sirve también para Alcalá.

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