La libertad

Vamos de mal en peor. No soy nada optimista con lo que veo alrededor.

Unos estudiantes han impedido a un expresidente de gobierno y a un importante empresario del sector de la comunicación dar una conferencia en una universidad pública madrileña. No importan los nombres de los censurados, lo democráticamente importante es el acto de limitación de un derecho constitucional como el de la libertad de expresión. Pero, siendo el hecho de extrema gravedad, ha tenido agravantes.

Los estudiantes lo han hecho con la cara tapada por caretas y pancartas, lo que viene a demostrar que, incluso ellos mismos, no tenían la conciencia tranquila por lo que estaban haciendo.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, lo ha denominado “protesta estudiantil” y parece ofendido por las críticas. He leído en Twitter mensajes que han acusado a los censurados en la Universidad de provocadores por intentar ejercer su libertad de expresión en una conferencia. ¡Increíble!

Podemos y su familia de grupos políticos, tampoco Somos Alcalá, ha criticado la actitud de los estudiantes de la Universidad Autónoma. Claro que las mismas personas que hace unos años hicieron lo mismo a la entonces líder de UPyD, Rosa Díez, con el paso de los años han conseguido el predicamento suficiente para dirigir el tercer partido por número de diputados de España.

Lo siento. No lo entiendo. Pero no solo por lo ocurrido hoy. No entiendo que Iglesias y Errejón, estudiantes que coartaron el derecho de expresión de una político hace años, puedan estar en la vida pública pero que encima haya gente que crea que su actitud entonces, y la que defienden ahora, es la correcta, me causa horror.

No me caen bien ni Felipe González ni Juan Luis Cebrián. Al primero le considero Míster X pero la justicia no le condenó. Juan Luis Cebrián ha estado manipulando la opinión de millones de personas en España con intereses espurios que no comparto. Pero, como decía Voltaire; “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

Me preocupa que haya tanta gente que no sepa valorar todo lo que significan hechos como la violenta acción de hoy o el de Rosa Díez de hace años o los escraches violentos a los políticos o a cualquier persona. Lo peor es que muchos de los que ven con condescendencia hechos tan graves están acercándose al poder o están en él.

El mero silencio que he observado en muchos perfiles sociales de socialistas también me preocupa. Las ideologías que supeditan otros derechos al de la libertad de expresión me causan pavor. Gente que se convierte en juez y ejecutor de las acciones de otras personas y sentencian que no tienen derecho a hablar es fascismo o comunismo o uno de esos “-ismos” que desde hace siglos impiden el desarrollo de la humanidad.

González o Cebrián no me caen bien pero me basta con no escucharles o no creer lo que me dicen.

¿Me preocupo en exceso?

Llego (Artículo publicado el 19 de octubre de 2016 en la App de Portal Local)

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