Las Ferias

Varios años he comenzado a escribir este artículo y siempre lo he dejado a medias. No me gustaba el resultado y siempre me he sentido con poca capacidad para discernir la mejor opción al desastre que supone el modelo actual de ferias de Alcalá.

Puede ser que la razón de mis dificultades sea que siempre me pilla de vacaciones, que las vivo (es decir, no las vivo en absoluto) en la distancia a través de las redes sociales y que tampoco me gustan mucho las aglomeraciones de gente pero en las tres ocasiones en la que he decidido escribir sobre las ferias, siempre me he rajado en el segundo párrafo.

En esta ocasión, ya voy por el tercero. He leído que las ferias de este año han sido malas, como las del año anterior y las del anterior y… casi siempre son malas para alguien, para mi siempre. En mi opinión se trata del modelo de ferias más propio de un pueblo que de una gran ciudad, más propio de una pequeña ciudad que de una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Pero a la gente le gusta eso de las casetas con todas las peñas y un recinto ferial con atracciones. Todo eso salpicado de eventos matutinos para la chavalería y algún concierto y alguna obra de teatro y ya tenemos una nueva edición de ferias habilitadas para el “desparrame” de la juventud y de los no tan jóvenes.

Los conciertos de este año parecían bastante buenos, sobre el papel, pero la gente no ha ido masivamente, bien porque las entradas se consideraban caras (no estamos acostumbrados a pagar lo que valen las cosas y siempre terminamos mirando a Torrejón donde dicen ser gratuitos pero la verdad es que se pagan con el dinero de todos y a base de incrementar el déficit municipal) o bien porque no se han promocionado lo suficiente o bien porque Alcalá no se considera como buen destino para ir a presenciar un concierto a todos los que viven en las ciudades cercanas (y el todo Madrid no está muy lejos). El Teatro Salón Cervantes ha tenido una buena colección de espectáculos y todas las actividades para los chavales habituales se han celebrado una vez más.

Me dicen que el ferial ha fallado. No había muchas atracciones e incluso han hecho pública su queja por el tratamiento recibido por el Ayuntamiento con apagones en algunos momentos de la noche. Las casetas de los partidos políticos y de las peñas han tenido dispar asistencia… y eso es lo importante de las ferias.

Este año ha habido una cabalgata en honor a Cervantes o, por lo menos, eso se ha querido vender pero, ¿cuánta gente participa en todos estos eventos? Tengo la sensación de que la mayoría de la gente no participa en las ferias y, personalmente, creo que los eventos que se programan no corresponden al prestigio y la calidad que se le supone a una ciudad Patrimonio de la Humanidad pero, ¿qué se puede hacer que sea espectacular sin tener dinero?, puesto que el Ayuntamiento de Alcalá no lo tiene.

No tengo las soluciones a estas preguntas. Todo empieza con que las fechas de las ferias (finales de agosto) con mucha gente de vacaciones y mucho calor en la ciudad, aparte de la gran duración (algún día se ha recortado en estas últimas ediciones) y la falta de cohesión social de una ciudad llena de “gente de fuera” e incapaz de entender lo que la ciudad tiene para ofrecer (¡somos Ciudad Patrimonio!). Pero no sé lo que hay que hacer para contentar a todos y hacer unas fiestas al nivel que le corresponde a una ciudad con la monumentalidad de la nuestra.

Pero, ¿por qué no se abre ya el debate para ver qué es lo que mejor le convendría a la ciudad y, por tanto, a todos los ciudadanos?… empezando por las fechas.

No ha sido tan difícil acabarlo pero sigo pensando que no va a servir para nada todo lo escrito. Ya me perdonarán… o no.

Llego (Artículo publicado el 28 de agosto de 2016 en la App de Portal Local)

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