Locura nacional

Llevo unos días con la cabeza en la política nacional como consecuencia de los acontecimientos ocurridos en el PSOE.

Se han cargado a Pedro Sánchez que, a base de perder vocales y elecciones generales, ha terminado perdiendo su Secretaría General. Su intención de pactar un gobierno con Podemos y nacionalistas ha terminado poniendo en su contra a los principales órganos directivos de su partido. La llamada al voto de los militantes dentro de una estructura tan profesionalizada y representativa como la que soporta el poder socialista en España sonaba a canto del cisne.

El PSOE sigue teniendo que enfrentarse al dilema de dejar gobernar otra vez al inefable Rajoy con su abstención, o enfrentarse a unas terceras elecciones generales con una posición de muchísima mayor debilidad que en las ocasiones anteriores donde los resultados fueron entre malos y pésimos.

La asimilación que el socialismo español está haciendo de la retórica y las formas que está imponiendo la política radical de izquierdas de Podemos, es lo más preocupante.

La situación política con el PP de Rajoy es tan nefasta que está empujando al socialismo español a arrojarse en manos de la radicalidad.

El espectáculo dado por la cúpula del PSOE durante la semana pasada ha sido absolutamente impresentable, sobre todo para los socialistas pero también para la democracia española. A pesar de ello, lo cierto es que echo de menos que algo similar ocurra en el PP.

Mucho más prescindible que Pedro Sánchez, que no ha tenido la oportunidad de demostrar un impericia, lo es Mariano Rajoy. El actual presidente está relacionado con Bárcenas, con la financiación ilegal del PP y con el amparo de la corrupción de su partido. Bien por acción o por omisión, su responsabilidad política es evidente.

Los desequilibrios económicos de su política, la falta de solución del déficit público, el incremento de la deuda, la falta de una reforma laboral eficiente, el retroceso de las libertades, la inexistente reforma judicial, el incremento de la presión fiscal… razones más que suficientes para que la buena gente del PP elevara su voz y le borrara del mapa político nacional y le sustituyera por otro líder que, por lo menos, muestre mayor integridad y ganas de trabajar. Desgraciadamente el PP no funciona así, para nuestra desgracia.

Contra todo lo que digo se contraponen los resultados, pues el PP de Rajoy ganó las dos últimas elecciones y eso significa que tiene legitimidad para seguir gobernando.

Así que la política española es una locura, casi mejor me vuelvo a la local.

Llego (Artículo publicado el 4 de octubre de 2016 en la App de Portal Local)

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