Miguel de Cervantes

No. No es San Cervantes. Ese título vale como chascarrillo para el pueblo y, resultaría admisible en una mención escrita si se entrecomilla y se explica, sin abusar de él. Pero convertirlo en una expresión normalizada, no. Me niego. Está mal y dudo que al propio Cervantes le gustara.

No quiero decir que Cervantes no se merezca un título pero otorgarle la santidad no hace más que denigrar a los muchos que padecieron sacrificios inhumanos y se la ganaron. Como suele ser habitual en los tiempos modernos, usamos palabras que un día significaron algo y las vaciamos del mismo para usarlas de manera procaz.

Aunque a Cervantes le podemos imputar el milagro de que un país como España (tan amigo de defenestrar a las personas con valía que algún día quisieron demostrarlo) le siga manteniendo en el “olimpo” de los grandes y que todos mostremos el increíble consenso de considerarle como un gran español, lo cierto es que no se trata de un milagro que le pueda acercar a la santidad.

Los padecimientos que la sociedad de entonces le hizo pasar durante el último periodo de su vida y el hecho de que no pudiera nunca disfrutar, ni siquiera avizorar, la fama que merecieron sus escritos, no llegan al nivel de martirio necesario para ganarse el título que con tanta promiscuidad le otorgamos ahora.

Mal empezamos a construir la cita anual que nos coloca como referencia informativa anual, si santificamos tan precozmente al insigne celebrado y rebajamos hasta el ridículo al personaje que queremos usar para el ensalzamiento de la ciudad.

Me parece bien que los esfuerzos municipales giren desde las ferias de finales de agosto hacía este octubre que ofrece un hueco por el que meter la cabeza a nivel nacional e internacional. La cercanía del 12 de octubre ayuda.

El objetivo: intentar igualarnos al San Fermín (este sí es santo) de Pamplona, la “tomatina” de Buñol, las Fallas de Valencia, el Pilar de Zaragoza… Cervantes de Alcalá, que no San Cervantes.

Así que, a ver si mostramos un poco más de respeto, tanto por el celebrado como por la celebración misma y evitamos rellenarla de tanta tontería y de productos mediocres.

Por favor, vamos a intentar hacer las cosas bien, aunque no sea lo que mejor se nos dé. Vamos a intentarlo.

Llego (Artículo publicado el 10 de octubre de 2016 en la App de Portal Local)

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