Pablemos

Hoy me ha llamado mucho la atención los comentarios de Pablo Iglesias contra los periodistas, en general, y contra uno de El Mundo, en particular.

En un ambiente tan cómodo y familiar como el de la Universidad Complutense de Madrid, el líder de Podemos se ha sentido capaz de dejar ver su cara autoritaria, con el beneplácito mayoritario de los que se encontraban en la cita. Cuando oigo sus ruedas de prensa, en las que no olvida nunca agradecer la pregunta a cada uno de los periodistas que participan, no puedo evitar sentir que ese agradecimiento es una pose de manual. Ese agradecimiento automático, que no es nada habitual entre los políticos, facilita la recepción benefactora de las palabras de Iglesias por parte del informador.

Sin embargo, en la Complutense decidió poner sus puntos sobre sus íes y atacar al gremio periodístico porque «se ven obligados a publicar noticias malas de Podemos para poder ascender en su carrera». Con otras palabras, el líder del partido que se ha visto más y mejor tratado por los imperios televisivos de Cuatro, TeleCinco y La Sexta, que ha surgido de la nada hasta el ‘olimpo’ político gracias a los medios de comunicación, se permite criticarles en público cuando se permiten opinar en contra sus dictámenes.

Aflora públicamente el autoritarismo habitual ideológico de estos líderes de extrema izquierda que, como Atila, no permiten que crezca la hierba por donde pisan.

(Artículo publicado el 21 de abril de 2016 en la App de Portal Local)

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