El principal problema de Alcalá

En Alcalá de Henares tenemos un problema muy gordo y ninguno de los políticos que ocupan puestos de responsabilidad saben ni quieren hacer nada por solucionarlo.

Me refiero al coste que supone para la ciudad (para todos) el pago de los salarios del personal municipal.

En cualquier municipio pequeño, de entre unos pocos miles hasta, pongamos, 10.000 habitantes, el porcentaje que supone el gasto de personal respecto del presupuesto total puede alcanzar hasta un 60%. Es lógico porque se trata de presupuestos pequeños donde los salarios de un secretario, unos pocos administrativos y el personal de servicio supone un coste importante frente a la pequeña cantidad total.

Pero según van creciendo las ciudades, el presupuesto total crece proporcionalmente muy por encima del crecimiento del coste de personal, de tal manera que las ciudades grandes contienen al personal municipal con costes no superiores al 40-45%, siendo el 35% el dato de muchas importantes localidades. Pero en Alcalá superamos el 50% de un presupuesto superior a los 150 millones de euros dedicados a pagar los salarios y la Seguridad Social de los trabajadores municipales. Aparte la remuneración de los políticos de turno que, gracias a Dios, han visto reducir sus emolumentos en los últimos años pero, sin olvidar, que hemos llegado a tener el alcalde mejor pagado de España en términos relativos con un salario superior al del Presidente del Gobierno. La génesis de la situación actual puede encontrarse en el plan del viejo PP de reconvertir Alcalá del “rojerío” en el que se había instalado con la llegada de la democracia, al conservadurismo representado por la derecha.

Una de las fuerzas a las que había que atemperar era el grupo de trabajadores municipales que, liderados por los sindicatos de clase de la izquierda, no iban a poner las cosas fáciles a los nuevos regidores conservadores o “fachas” como en muchas ocasiones les han denominado.

La solución para lograr ese objetivo fue triple:

  1. Elevar los salarios y mejorar las condiciones sociales de los trabajadores municipales hasta cotas que muy pocas administraciones tienen.
  2. Permitir que los sindicatos, los políticos y sus amiguetes colocarán a sus amigos y familiares a cobrar la “sopa boba” del presupuesto municipal hasta el punto de que Alcalá llegase a ser conocida como la “ciudad de los enchufes”.
  3. La consciente y desmesurada falta de control sobre la gestión del personal municipal de tal manera que cada cual en su cortijo ha hecho y deshecho lo que le ha dado la gana durante mucho tiempo.

Bartolomé González templó a la izquierda municipal con estas tácticas. El ínclito Bello hizo creer que iba a arreglarlo para sucumbir en el minuto uno al statu quo heredado en el que hozó tan a gusto que llegó incluso a permitir 15 minutos de retraso en la llegada al trabajo de todo el personal sin necesidad de justificación pocos días antes de las últimas elecciones municipales, sabiendo que sería una medida que los tribunales eliminarían. Una medida adoptada unos meses después de haber completado el cumplimiento de la jornada laboral administrativa nacional con unos cursos formativos “on line” no presenciales que no llegaron a sustanciarse en nada, es decir, en lo que querían los sindicatos.

Y, con la llegada del tripartito de izquierda, ¿creen ustedes que algo de esto va a arreglarse?

Ya les digo a ustedes que no. Los que nos gobiernan ahora forman parte de esos que defienden decimonónicas formas de empleo como la singularidad de los estibadores portuarios que mantenían un mercado laboral cautivo cargado de derechos y con escasas responsabilidades aparte su propio trabajo de baja productividad aunque de importancia económica vital. Estos políticos de izquierda ven lo que han conseguido los empleados municipales durante el gobierno de la derecha y consideran que han logrado lo que todos los trabajadores del mundo deberían conseguir. Efectivamente, arruinar al empresario, en este caso, a la ciudad.

Es decir, los políticos que dirigen el Ayuntamiento de Alcalá, cargados de ideología, me negarán la mayor y afirmarán ufanos que no existen ningún problema.

Porque los mismos políticos que piden explicaciones a estos bisoños del PP sobre las razones por las que el Consistorio tiene una deuda que supera los 140 millones de euros (2015) no son capaces de reconocer que el principal problema de ese agujero lo tienen en casa y se llama salarios, complementos salariales, dádivas y derechos que suponen más de 80 millones de euros cada año del presupuesto.

Ejemplos como el salario del Interventor municipal que, según un estudio del Tribunal de Cuentas, tiene el mayor salario de cualquier puesto similar en cualquier ciudad española, no son excepción sino regla. Un puesto designado a dedo por PP y PSOE, que Somos Alcalá quiso eliminar para que se realizara un concurso de méritos pero cuya petición fue atemperada a cambio de Dios sabe qué. Un interventor que estaba presente como “vice” cuando la titular del puesto que ahora ocupa, era casera de una concejalía del propio ayuntamiento de manera muy irregular. Un interventor que formuló reparos que debieron suspender los pagos irregulares a la prensa local, por ausencia de contrato y por incumplimiento de las condiciones para ser proveedor de una administración pública y cuyo informe sirvió para exonerar las responsabilidades penales del nefasto Bello en los tribunales, a los que UPYD se vio obligado a acudir tras las sucesivas invitaciones de la otrora oronda portavoz municipal. Este es el material humano habitual del que se rodean los políticos actuales; igual que sirvieron los intereses de los anterior políticos, sirven ahora los de los nuevos. Son personas que manejan diariamente el “quid pro quo” como forma de trabajo.

Si hasta los políticos de la oposición, cuando critican informes municipales realizados por técnicos de alguna de las áreas, después se sienten en la obligación de compensar, siquiera verbalmente, sus críticas con continuos parabienes sobre la calidad y cantidad de su trabajo cuando, precisamente, lo que falla en muchos casos es el trabajo de estos bienpagados.

Pero si ha habido una fiesta en dependencia municipal con una estríper a la que han acudido decenas de trabajadores municipales y algún concejal, diga el informe oficial lo que diga (que esa es otra), y no ha pasado nada, poco más que un intento de matar al mensajero.

Igual que la carta que se publicó hace unas semanas en Alcalá Hoy con información que se puede encontrar en el “portal de transparencia”, que así se llama, como ejemplo de pleonasmo cuando no de embeleco. En ella se describían los astronómicos salarios que perciben los principales funcionarios municipales, como el mencionado Interventor. ¿Recuerdan aquella boutade de Bello sobre los más de 100 trabajadores municipales que cobraban más de 100.000 €? Pues siendo mentira puede aceptarse como exageración de una verdad no menos dañina económicamente que la que se pretendía dibujar.

Aquella carta en Alcalá Hoy, ¿qué eco ha tenido en el Equipo de Gobierno? Aparte el intento de silenciarla, eliminarla y, como no ha habido manera, retirar parte de la publicidad que venía insertando en ese medio local sin concurso previo… Pues nada. No hacen nada.

Como tampoco lo hacen los concejales de la oposición que no han hablado de ello en ningún Pleno ni en ningún medio de comunicación porque no aspiran a solucionar el problema sino a heredarlo.

El coste que supone el personal municipal no debe medirse solo en las frías, aunque enormes, cifras de sueldos, salarios y Seguridad Social. Debe tenerse en cuenta las decenas de derechos que les asisten por el mero hecho de cobrar la nómina municipal. Ayudas para colegios, libros, dentistas, oftalmólogos, “moscosos”, dietas por esto y por aquello, complementos de destino… y lo peor de todo, la poca o nula vinculación de su salario con su productividad o con el valor real de su trabajo.

La suma de todo ello dibuja un panorama en el que o bien se sigue generando más déficit municipal para cubrir el pago del Capítulo I y se realizan algunas inversiones (pocas) en el desarrollo de la ciudad o bien se controla el déficit a costa de esas inversiones o bien se eleva la presión fiscal hasta la estratosfera. Den por seguro que ningún político local contempla ni remotamente, la posibilidad de equilibrar las cuentas municipales a costa reducir el importe final de ese capítulo presupuestario a través de la reducción de salarios o de onerosos derechos bien porque los mismos sean menores por empleado o porque haya menos empleados que los perciban.

Con la llegada del tripartito está más que claro que nunca, que el ajuste no vendrá a través de la doma de la desabrida caballería de empleados municipales. Más bien al contrario, se buscará el incremento de los ingresos vía aumento de la presión sobre la mansa y aborregada ciudadanía contenta de tantos conciertos y fiestecitas de medio pelo que tanto se repiten para beneficio de unos pocos, beneplácitos de unos muchos y que sirven para ocultar el inexistente plan de futuro de ciudad. ¿Somos Patrimonio, somos cultura, somos dignos o somos fiestecilla? Pues somos gente de pocas luces y como tal seremos tratados porque preferimos que nos programen conciertos de desconocidos que atraen a pocos y entretienen a los que pasan por allí que el hecho de que se gaste el dinero en asfaltar las calles porque, claro, un bache seguro que nos retrotrae en el tiempo a la época de Cisneros y nos imbuye en el Siglo de Oro.

Que no me desvíe el artificio de lo que vengo a decir hoy, para volver a callar hasta la próxima. Tenemos un Ayuntamiento que gasta más de lo que debe y mucho más de lo que puede en pagar los salarios y los derechos de los empleados municipales con el dinero de todos los ciudadanos. Para enfrentarse a este problema no contamos ni con los políticos de izquierda que nos gobiernan ni tampoco con el PP, responsable del problema, ni tampoco con los de Ciudadanos a los que nunca se les ha oído más que buenas palabras para con los miembros de la casta municipal (nunca mejor empleados este manoseado sustantivo que aquí).

Mientras tanto, unos pocos siguen disfrutando de unos derechos que los demás no pueden ni soñar, a costa de los impuestos que pagamos todos, minando la capacidad de recuperación de las finanzas municipales, eliminando la posibilidad de realizar muchas y necesarias inversiones que podrían mejorar la ciudad y ostentando un poder y capacidad de influencia que, en justicia, no les corresponde.

¡A ver quién le pone el cascabel a este gato!

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8 comments

  1. “Aquella carta en Alcalá Hoy, ¿qué eco ha tenido en el Equipo de Gobierno? Aparte el intento de silenciarla, eliminarla y, como no ha habido manera, retirar parte de la publicidad que venía insertando en ese medio local sin concurso previo… Pues nada. No hacen nada. ” ¿Sin concurso previo ? Sólo aclarar que ALCALÁ HOY forma parte del convenio de publicidad firmado con el ayuntamiento al igual que otros medios escritos, radiofónicos y digitales. Es decir que es una publicidad, ciertamente escasa en el caso de AH, pero totalmente legal.

    • Al César lo que es del César y a Pedro lo que es de Pedro. Se anota la rectificación y se “tacha” del escrito original aunque no se elimina para que quede constancia del error cometido. Disculpas corteses al ofendido por el error cometido. Saludos.

      • Disculpas aceptadas. Sólo concretar que este mes de julio ALCALÁ HOY facturó al ayuntamiento la grandiosa cantidad de 300 €, muy lejos del resto de medios digitales similares ¿ penalización por publcar noticias incómodas para el gobierno municipal ? Algunos piensan que es así. De hecho, el negociado correspondiente administra las inserciones publicitarias sin exceder el tope según sus propios criterios como establece el convenio-marco establecido, pudiendo ser que medios similares reciban más o menos publicidad municipal.
        A ALCALÁ HOY sólo le queda aceptar resignadamente las condiciones de un convenio que se ha firmado. Otra cosa es el juicio que esa administración de la publicidad “con criterios políticos” nos puedea parecer.

        • Creo que resulta evidente que no se pueden emplear criterios políticos para el reparto de la publicidad y que su uso resultaría antidemocrático. Los criterios de reparto deben corresponden a las audiencias porque es la manera de maximizar el rendimiento del dinero publico.
          Sin duda, el ejemplo del artículo publicado en Alcalá Hoy sobre el tema de los salarios y las variaciones de publicidad recibidas por tu medio es cosa que debe interesar a los alcalaínos porque reflejará el nivel de decencia democrática del actual Equipo de Gobierno.

    • La historia del reparto de la tarta de la publicidad del Consistorio se repite ya sea estando la Ciudad gobernada por el PP de Bello ó por el Tripartito de Javier Rodriguez Palacios, presuntamente claro.

  2. Desde un punto de vista “funcionarial” y en una primera aproximación al problema planteado, la solución pasa, en mi opinión, por la implementación de una Valoración de Puestos de Trabajo que contemple la implantación de la figura del Complemento Personal Transitorio y Absorbible. Por otra parte y desde un punto de vista político. parafraseando al exjuez Elpidio Silva, “tenemos que tratar a los corruptos como terroristas económicos que tienen paralizados en los juzgados 40.000 millones y si no es desde la política, es imposible combatir la lacra de la corrupción”.

  3. Juan Antonio Camargo

    Deuda Viva de las Entidades Locales
    Deuda Viva: conocida como la deuda que mantiene el ayuntamiento con los bancos en cuestión de créditos financieros, valores de renta fija y préstamos o créditos a terceros. No incluye la deuda comercial con los proveedores, sólo con los bancos.
    Deuda Viva Entidades Locales a 31/12/2014: Ayuntamiento de Alcalá de Henares 162.313.000 euros-
    Deuda Viva Entidades Locales a 31/12/2015: Ayuntamiento de Alcalá de Henares 156.132.000 euros-
    Deuda Viva Entidades Locales a 31/12/2016: Ayuntamiento de Alcalá de Henares 157.458.000 euros.
    Ver más en http://www.minhafp.gob.es/…/InformacionE…/DeudaViva.aspx