Todos iguales

Hoy hemos tenido la oportunidad de asistir a un espectáculo político muy destacable. Una empresa les ha dicho a los políticos locales que quería verlos en sus instalaciones y que tenían que firmar una declaración, pactada por ella misma.

Y allí que han ido todos los grupos, como uno solo, en teórica defensa de los 230 empleos (antes fueron 200, después 150 y ahora son más) que han anunciado que ahora tiene Química Sintética.

Como tengo por buenos los principios liberales, no me gusta que exista tanta relación entre la administración, en este caso la local, y una empresa. Sin embargo, la historia entre la empresa propiedad del Grupo Chemo y el Ayuntamiento de Alcalá tiene ya unos cuantos años de relación pública pero, sobre todo, privada.

Química Sintética es una empresa antigua, con más de 60 años en la ciudad, que produce productos químicos que, como tales, deben de tener un control estricto sobre su manipulación. La planta industrial está ahora absorbida por el crecimiento de la población de la ciudad y se puede decir que está dentro del casco urbano. No es una localización segura ni para la empresa ni, sobre todo, para los centenares de personas que viven a unos pocos metros de la planta. Que se lo pregunten a los vecinos que tienen que soportar la “peste” que produce su actividad regular. Las instalaciones son, además, antiguas y están requiriendo de importantes inversiones para ponerlas “en orden”.

La misma crisis económica que se llevó los empleos de empresa como Roca, no dejó al margen a Química Sintética pero ésta tuvo la “suerte” de tener a unos “buenos” “asesores” (han visto todas las comillas, ¿eh?) que pergeñaron un plan que presionaría a los políticos locales y podría ofrecer unos pingües beneficios… para todos. Para todos ellos, claro.

Pueden leer artículos míos sobre este particular en “Cosas Que Decir” buscando el término “química sintética”.

Hoy, lo que se comprobaba es si los representantes de la “nueva política”, los mismos que nos vendieron que iban a realizar su actividad de manera limpia y transparente, los que se proclaman defensores del medio ambiente, los comprometidos con los ciudadanos y no con los poderosos (el capital), si esos iban a pasar por el mismo trágala por el que pasaron el resto de los partidos políticos de esta y la anterior legislatura (con la honrosa excepción de UPyD).

Pues, efectivamente, los nuevos querubines, los mirlos blancos que se vendían como regeneradores de la vida política local han aceptado todas las condiciones; desde el oscurantismo de toda la operación, hasta las posibles irregularidades legales de la misma o la problemática medioambiental del mantenimiento de la actividad donde ahora está. Todo ello por el bien máximo del mantenimiento de estos 200 empleos, demostrando que son los mismo que los que ya estaban.

Nos encontramos con un tema que debería ser mucho más transparente. Se está jugando con el patrimonio de todos los ciudadanos, el suelo de la ciudad, la conservación de la naturaleza y la salud de la población. Todos los acuerdos (¡completos!) deberían ser públicos. Si fueran ilegales, no se pueden hacer por mucho que se entienda que la defensa del empleo es lo primordial y que la pérdida de esos empleos supondría un mal titular para estos políticos cortoplacistas.

Lo principal es hacer lo correcto y lo correcto es cumplir la ley. Y si todo es legal, no debe haber  problema en que lo conozcamos todos y con todo detalle.

Al final, como decía mi abuelo, son todos iguales. Pero tranquilos, a mi no me habéis decepcionado.

Llego (Artículo publicado el 7 de julio de 2016 en la App de Portal Local)

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