Yo era de Aguirre

Sí, lo reconozco. La voté. Creí en ella. Sus políticas liberales de reducción de regulación y de impuestos, me convencían.

De hecho, la Comunidad de Madrid ha crecido de una manera muy destacada respecto al resto de regiones españolas, gracias a esas políticas.

Siempre pensé que la corrupción no iba con ella, que ella no estaba pringada en los casos que comenzaban a salir en la prensa pero, claro, no todo en la política es cometer delitos, también se deja de tener credibilidad omitiendo el deber de control sobre tus subalternos y, en este caso, Aguirre ha demostrado ser una incapaz.

Mi primera decepción con Aguirre fue en el Congreso del PP de Valencia. Aquel congreso que coronó a Rajoy; aquel congreso en el que el gallego inane se atrevió a decir que los liberales se tenían que ir al Partido Liberal, en referencia a Aguirre y sus seguidores que, entonces, hicieron un pequeño amago de intento de asalto al poder en el PP. Se tendría que haber ido o haber forzado el debate interno en el PP haciendo valer la ideología liberal, no el oportunismo político del que hace gala Rajoy.

Comenzaron a aflorar los escándalos de corrupción del PP al mismo tiempo en el que comencé a dedicar mucho tiempo al análisis de la política local en Alcalá. Entonces mi opinión empezó a cambiar.

No porque la creyera “pringada” si no porque su responsabilidad en las acciones de sus mandados comenzaba a restarle credibilidad.

Sigo pensando que tiene “un par bien puesto”, que sus intenciones son honestas, que sus políticas son oportunas para Madrid y para España y, sobre todo, la valoro por la capacidad para crearse enemigos en la oposición y en sus propias filas por defender sus principios.

Lo que no me gusta es que no haya llegado al final y hubiese mandado a ese PP timorato, rancio, nulo y pardillo a la mierda hace mucho tiempo. Como es lista, sabe que no habría podido llegar a nada sin el poder de la estructura del PP y, por esa misma razón, debió darse cuenta que el poder económico del que disfrutaba en sus campañas y sus actos políticos no estaban en consonancia con la capacidad de generación de ingresos del PP. Muchos dinero llegaba de donde no debía.

Y, claro, si después te salen lopezviejos, granados o gonzáles (los sustantivo porque, aunque los nombre propios han sido los ejemplos más sonados, creo y sé que hay otros muchos menos conocidos, más anónimos, que han cometido iguales tropelías, aunque de cifras menores) tu debes asumir la responsabilidad de tu falta de control. Aguirre debió dimitir después de que Granados entrara en la cárcel. Entonces todavía se pudo retirar con algo de mi estima pero, con el estallido del caso González, todas mis opiniones sobre Aguirre se han ido con el desagüe.

Sigo pensando que sus políticas económicas son las justas y las que conviene llevar a cabo pero ha cometido muchos errores. Desde el asunto Granados me da siempre por pensar; si la Comunidad de Madrid ha crecido como lo ha hecho a pesar de toda la corrupción que hemos empezado a conocer desde Gürtel y la Púnica, ¿qué nivel económico tendría ahora si todo se hubiese hecho conforme a la ley?

Aguirre perdió la oportunidad de retirarse con algo de prestigio tras el caso Granados. Ahora, ya no le queda nada.

(Artículo publicado el 24 de abril de 2017 en la App de Portal Local)

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